Hepatectomía: en qué consiste
Qué significa resecar parte del hígado, cómo se regenera el órgano y qué esperar de este proceso.
La palabra “hepatectomía” puede sonar intimidante, pero la idea detrás es comprensible: se trata de retirar quirúrgicamente una parte del hígado. Es uno de los procedimientos centrales de la cirugía hepatobiliar y, gracias a una particularidad del hígado, es más factible de lo que muchos imaginan.
Entender en qué consiste, por qué se realiza y qué se puede esperar del proceso ayuda a llegar a la consulta con las preguntas correctas y con menos incertidumbre.
¿Qué es una hepatectomía?
Una hepatectomía es la extirpación de una porción del hígado. Puede ser pequeña —cuando se retira solo un segmento— o más amplia, según lo que cada caso requiera. Se realiza para tratar distintas condiciones: tumores que se originan en el hígado, lesiones que llegaron desde otro órgano o ciertas enfermedades de las vías biliares.
Hoy, muchas hepatectomías pueden hacerse por vía laparoscópica, a través de pequeñas incisiones. Esto suele asociarse a una recuperación más ágil, aunque la elección de la técnica depende siempre de las características de cada paciente.
“El hígado es el único órgano capaz de regenerarse. Operamos sabiendo que el tejido sano que dejamos volverá a crecer.”
La regeneración: la aliada silenciosa
Aquí está lo notable: el hígado tiene una capacidad de regeneración única entre los órganos. Tras retirar una parte, el tejido restante puede crecer y recuperar buena parte de la función en semanas. Por eso es posible vivir con normalidad después de una resección, siempre que se conserve suficiente tejido sano.
Esa biología es, justamente, la que hace posible planear cirugías que hace décadas parecían impensables. Pero también exige una planeación minuciosa: calcular cuánto hígado se retira y cuánto se conserva es una de las decisiones más importantes del proceso.
¿Qué se evalúa antes de una hepatectomía?
Antes de proponer una resección, se estudian las imágenes con detalle, se valora la función del hígado y se calcula el volumen de tejido que quedará. Todo ello busca un mismo objetivo: que la cirugía sea lo más segura posible para cada persona.
Qué esperar del proceso
Cada recuperación es distinta y depende del tipo de resección y de las condiciones de cada paciente. Lo que sí es común a todos los casos es el acompañamiento: un equipo que explica cada etapa, resuelve dudas y apoya antes y después del procedimiento. Si quiere ver cómo se integra esto en el abordaje de un diagnóstico, lea la página sobre cáncer de hígado.

Lo esencial en una mirada
- La hepatectomía retira una parte del hígado.
- Muchas se realizan por vía laparoscópica.
- El hígado se regenera, lo que permite vivir tras una resección.
- La planeación del volumen a conservar es clave para la seguridad.


