Cáncer de la vesícula biliar: Una enfermedad poco común

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El cáncer de la vesícula biliar es una enfermedad poco común que se asocia con cálculos biliares e inflamación crónica de la vesícula biliar.

El cáncer de la vesícula biliar es más común en mujeres, pacientes mayores y nativos americanos. Aunque la mayoría de las personas con cáncer de vesícula biliar tienen cálculos biliares, sólo 1 de cada 200 personas con cálculos biliares desarrollan cáncer de vesícula biliar. A medida que los tumores crecen, obstruyen el flujo de bilis desde la vesícula biliar y el hígado hacia el intestino. Esto causa una acumulación de bilis en el hígado y eventualmente en el torrente sanguíneo, causando ictericia, una afección en la cual la piel se torna amarilla.

Síntomas y diagnóstico
El cáncer de la vesícula biliar es peligroso porque a menudo se diagnostica a finales de su curso, cuando los tumores ya son lo suficientemente grandes como para causar obstrucción e invadir las estructuras cercanas. La mayoría de las veces se encuentra sólo cuando un paciente se somete a una cirugía de cálculos biliares. El cáncer también puede presentarse con síntomas sutiles y vagos como pérdida de apetito, molestias abdominales crónicas, pérdida de peso, picazón (prurito), coloración amarillenta de la parte blanca de los ojos (ictericia escleral) e ictericia. Los últimos tres signos son causados por niveles altos de bilis en la sangre que se depositan en los tejidos. A diferencia de otros tipos de cáncer, no existen pruebas o procedimientos que se utilicen de manera rutinaria para la detección precoz o la prevención del cáncer de vesícula biliar.

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El diagnóstico se basa en una combinación de historia y examen físico, pruebas de laboratorio, imágenes radiológicas (ultrasonido, tomografía computarizada, imágenes por resonancia magnética y/o tomografía por emisión de positrones) y biopsia. Con frecuencia, se utiliza un procedimiento llamado colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE) para aliviar temporalmente la obstrucción causada por el tumor. En algunos casos, se utiliza el ultrasonido endoscópico (EUS) para obtener una biopsia para el diagnóstico.

Tratamiento
El primer paso después de diagnosticar el cáncer de vesícula biliar es determinar si está limitado a la vesícula biliar y los conductos (localizado) o si se disemina a otros órganos del cuerpo (metastásico). Si la enfermedad es localizada, la cirugía es el único tratamiento que ofrece una posibilidad de curación. Si el tumor es demasiado grande, a veces se puede usar quimioterapia para encogerlo para que la cirugía sea más fácil y segura. La operación puede ser complicada y requiere un tiempo de recuperación prolongado. Típicamente, se realiza una colecistectomía radical; esto implica extirpar la vesícula biliar junto con una pequeña cantidad de hígado y ganglios linfáticos adyacentes. En muy raras ocasiones, se necesita una operación más extensa para extirpar partes del intestino delgado y el páncreas (procedimiento de Whipple). Si el cáncer se encontró mientras se realizaba una colecistectomía, puede ser necesaria una segunda operación para extirpar partes del hígado y los ganglios linfáticos.

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Algunos pacientes pueden necesitar quimioterapia después de la cirugía. Si la enfermedad es metastásica en el momento del diagnóstico, por lo general la cirugía no está indicada y la quimioterapia es la primera opción de tratamiento.

Información del artículo:

Fuentes: Downing SR, Cadogan K, Ortega G, et al. cáncer de vesícula biliar en fase temprana en la base de datos de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales: efecto de la resección quirúrgica extendida. Arch Surg. 2011;146(6):734-738.

Hundal R., Shaffer EA. Cáncer de vesícula biliar: epidemiología y resultados. Clin Epidemiol. 2014;6:99-109.

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