La flora intestinal estaría implicada en la enfermedad del hígado graso

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Algunas bacterias en el intestino promueven el desarrollo de esteatosis hepática en personas obesas.

Cuando la flora intestinal se altera, el cuerpo en general sufre las consecuencias. En Nature Medicine, investigadores franceses del Instituto de Enfermedades Metabólicas y Cardiovasculares (Inserm) han demostrado que ciertas bacterias en el intestino juegan un papel clave en el desarrollo de la llamada enfermedad del hígado graso, también conocida como esteatosis hepática, en personas obesas. Una patología potencialmente grave, ya que puede provocar insuficiencia hepática, cirrosis o incluso cáncer de hígado.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo colaboró con investigadores de España, Italia e Inglaterra para examinar a 800 pacientes obesos desde todos los ángulos. «Nuestro objetivo es saber si es posible diagnosticar la enfermedad hepática precozmente, identificar los mecanismos responsables de su desarrollo y, en última instancia, desarrollar enfoques terapéuticos», comenta en Le Figaro el profesor Rémy Burcelin, director de investigación del Inserm y responsable de este trabajo.

«Nuestro objetivo es saber cómo diagnosticar la enfermedad hepática precozmente, identificar los mecanismos responsables de su desarrollo y, en última instancia, desarrollar enfoques terapéuticos». Prof. Rémy Burcelin, Director de Investigación del Inserm

Los científicos analizaron muestras de hígado tomadas de unos 100 voluntarios y poblaciones microbianas que poblaban sus intestinos mediante la recolección de sus heces.

Utilizando un algoritmo matemático, el equipo observó que la alteración de la microbiota contribuye significativamente al almacenamiento de lípidos en el hígado. «Los pacientes obesos con esteatosis hepática tienen una microbiota* intestinal enriquecida con ciertas bacterias nocivas que producen sustancias que favorecen el almacenamiento de grasa», explica el profesor Burcelin. Entre las moléculas tóxicas identificadas por los investigadores, el ácido fenilacético parece jugar un papel importante en la acumulación de grasa en las células hepáticas. Esta sustancia bacteriana es producida por la digestión de proteínas por bacterias en el intestino.

«El ácido fenilacético es un agente causal»
Para probar la relación causal entre la flora intestinal, y en particular esta molécula bacteriana, y la esteatosis hepática, los investigadores llevaron a cabo experimentos de laboratorio. Primero, transfirieron la microbiota de pacientes con esteatosis a ratones sanos. Como resultado, los hígados de los animales comenzaron a almacenar el exceso de grasa. Paralelamente, los investigadores cultivaron células hepáticas con ácido fenilacético. Y de nuevo, ven una acumulación de grasa en las células. «Estos experimentos demuestran que las bacterias pueden inducir la esteatosis y que el ácido fenilacético es un agente causal de este fenómeno», resume el investigador.

Basándose en estos resultados, el profesor Burcelin espera desarrollar herramientas de diagnóstico para esta enfermedad hepática. «La alteración de la microbiota y la presencia de ácido fenilacético en la sangre podrían servir como biomarcadores para identificar a los pacientes de esteatosis», dice. Mejor aún, estos resultados allanan el camino para el desarrollo de nuevos enfoques terapéuticos. «Para curar a un paciente, hay que empezar por tratar su microbiota. Por ejemplo, podríamos bloquear la producción de ácido fenilacético en las bacterias», continúa. Bloquear la acción de esta molécula o tratar de degradarla antes de que llegue al hígado son también medios de acción a estudiar.

*La microbiota humana es el conjunto de microorganismos que residen en o dentro de cualquiera de los tejidos y biofluidos humanos, incluyendo la piel, las glándulas mamarias, la placenta, el líquido seminal, el útero, los folículos ováricos, los pulmones, la saliva, la mucosa oral, la conjuntiva, el tracto biliar y el gastrointestinal. Incluyen bacterias, archaea, hongos, protistas y virus. Aunque los microanimales también pueden vivir en el cuerpo humano, normalmente están excluidos de esta definición. El microbioma humano se refiere específicamente a los genomas colectivos de los microorganismos residentes.

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