¿Por qué el cáncer de páncreas es tan mortal?

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Por Elizabeth Landau, CNN

Actualizado el 16 de agosto de 2018

El cáncer de páncreas es la tercera causa principal de muerte por cáncer en los Estados Unidos, después de los cánceres de pulmón y colorrectal.

El riesgo de por vida de desarrollarla es de aproximadamente 1 en 63 para los hombres y 1 en 65 para las mujeres. Este año, cerca de 55,440 personas serán diagnosticadas con cáncer de páncreas, y la enfermedad matará a cerca de 44,330 personas, según la Sociedad Americana del Cáncer.

Cerca del 95 por ciento de las personas que tienen cáncer de páncreas mueren a causa de él, señalan los expertos. Es tan letal porque durante las primeras etapas, cuando el tumor sería más tratable, generalmente no hay síntomas. Tiende a descubrirse en etapas avanzadas cuando se puede presentar dolor abdominal o ictericia. En la actualidad, no existen herramientas generales de detección.

A medida que las personas envejecen, el riesgo de desarrollar cáncer de páncreas aumenta. La mayoría de los pacientes son mayores de 45 años y casi el 90% son mayores de 55 años. La edad promedio en el momento del diagnóstico es de 71 años.

Los hombres tienen una probabilidad ligeramente mayor de desarrollar cáncer de páncreas que las mujeres, lo cual puede deberse en parte al aumento del consumo de tabaco en los hombres. En el pasado, cuando los hombres fumaban con más frecuencia que las mujeres, la brecha de género era mayor.

También hay una notoria asociación con la raza: Los afroamericanos son más propensos a desarrollar cáncer de páncreas que los blancos. Los médicos no saben por qué, pero especulan que los índices más altos de hombres que fuman y tienen diabetes, y de mujeres que tienen sobrepeso, podrían contribuir a esa asociación.

¿Cuáles son los tipos de cáncer de páncreas?

El páncreas es un órgano oblongo que se encuentra en lo profundo del abdomen y es parte integral del sistema digestivo y endocrino. Secreta hormonas para regular el cuerpo y también enzimas digestivas para descomponer los alimentos.

Existen dos tipos de cáncer de páncreas: tumores exocrinos y tumores endocrinos.

Los tumores exocrinos son la mayoría de los cánceres de páncreas, y la forma más común se llama adenocarcinoma, que comienza en las células de la glándula, generalmente en los conductos del páncreas. Estos tumores tienden a ser más agresivos que los tumores neuroendocrinos, del tipo que tenía Steve Jobs, pero si se detectan a tiempo pueden tratarse eficazmente con cirugía.

Los tumores neuroendocrinos pancreáticos constituyen sólo el 1% de todos los cánceres pancreáticos. Pueden ser benignos o malignos, pero la distinción es a menudo poco clara y a veces aparente sólo cuando el cáncer se ha diseminado más allá del páncreas.

La tasa de supervivencia a cinco años para los tumores neuroendocrinos puede oscilar entre el 50% y el 80%, en comparación con menos del 5% para el adenocarcinoma.

Los tumores más avanzados tienen un mayor riesgo de recurrencia y se pueden diseminar al hígado, señaló el Dr. Steven Libutti, experto en cáncer de páncreas y director del Centro Montefiore-Einstein para el Cuidado del Cáncer del Bronx.

Opciones de tratamiento

El cáncer de páncreas por lo general sólo se puede controlar mediante la extirpación quirúrgica, y sólo si se detecta antes de que se haya diseminado, según el Instituto Nacional del Cáncer. Los cuidados paliativos pueden ayudar a la calidad de vida del paciente si la enfermedad se ha propagado.

Dos medicamentos aprobados en 2011 pueden ayudar a los pacientes con tumores neuroendocrinos pancreáticos. Se cree que suprimen el suministro de sangre y el metabolismo de las células tumorales. Eso es un buen avance, ya que el año anterior, el estándar de atención era la quimioterapia, señaló la Dra. Michaela Banck, oncóloga médica de la Clínica Mayo, que trata a pacientes de tumores neuroendocrinos.

Everolimus, comercializado por Novartis como Afinitor, recibió la aprobación de la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) para tratar tumores neuroendocrinos pancreáticos y prevenir el rechazo al trasplante. Sin embargo, los posibles efectos secundarios son graves: problemas pulmonares o respiratorios, infecciones e insuficiencia renal, que pueden provocar la muerte.

El análisis de sangre ofrece esperanzas de encontrar cánceres antes de que se desarrollen los síntomas.

El malato de sunitinib, comercializado por Pfizer con el nombre de Sutent, se prescribe para el tratamiento de tumores neuroendocrinos pancreáticos, así como para el cáncer de riñón y el GIST, un cáncer poco frecuente del intestino, el esófago o el estómago. Al igual que con everolimus, hay riesgos a considerar: puede causar problemas hepáticos y la muerte.

Steve Jobs se sometió a cirugía para extirpar su tumor en 2004 y murió en 2011. Su supervivencia de siete años después del tratamiento es consistente con la supervivencia promedio de este tipo de tumores, aseguró Libutti.

Si los cánceres de páncreas se detectan temprano, eso puede aumentar las probabilidades de supervivencia, pero también depende de qué tan agresivos sean los tumores en particular en un paciente. Si la cirugía deja atrás células tumorales microscópicas agresivas, estas pueden causar una recurrencia del cáncer.

Jobs también se sometió a un trasplante de hígado en Tennessee en 2009, que es «lo último» para cuando los tumores neuroendocrinos se propaguen, dijo el Dr. Maged Rizk, director del Centro de Dolor Abdominal Crónico de la Clínica Cleveland, que se especializa en gastroenterología y hepatología.

¿Ayudan los trasplantes?

 Debido a que es tan raro, no hay mucha evidencia que apoye el trasplante como una cura; el procedimiento podría extender la vida, pero los medicamentos inmunosupresores podrían permitir que cualquier cáncer remanente crezca más rápido, dicen los médicos. Y un estudio europeo encontró que la mayoría de los pacientes que se sometieron a un trasplante de hígado para este tipo de tumor tuvieron recurrencia de la enfermedad.

Pero muchos cánceres de páncreas se detectan en etapas posteriores porque cuando el tumor es pequeño, a menudo no produce síntomas. A medida que crecen, los adenocarcinomas pueden obstruir los conductos del hígado y causar dolor de espalda intenso. Los tumores neuroendocrinos a veces producen insulina, por lo que los primeros síntomas de un paciente podrían ser niveles bajos de glucosa. Pero la mayoría de los tumores no producen hormonas, aseguró Libutti.

Hay dos síndromes genéticos poco comunes, la neoplasia endocrina múltiple tipo 1 (MEN1) y el síndrome de Von Hippel-Lindau (VHL), que aumentan el riesgo de tumores neuroendocrinos pancreáticos. Sin embargo, aparte de eso, no está claro si tener un miembro de la familia con cáncer de páncreas aumenta el riesgo de un individuo.

El cáncer de páncreas golpeó duramente a la familia del ex presidente Jimmy Carter. Perdió a su padre y a todos sus hermanos, Billy y Ruth Carter Stapleton y Gloria Carter Spann.

El futuro del tratamiento

Los investigadores están trabajando para comprender mejor la forma en que los tumores pancreáticos crecen y se propagan, aseguró Libutti. También hay mucha investigación enfocada en encontrar mejores tratamientos, terapias dirigidas, terapia inmunológica, mejorar la cirugía y la radioterapia, de acuerdo con la Sociedad Estadounidense del Cáncer.

«Hay varios agentes que se están estudiando en ensayos clínicos que se centran en vías que podrían permitir que el cáncer de páncreas evada los procesos normales», aseguró Libutti.

Otra línea de investigación se centra en la búsqueda de biomarcadores del cáncer de páncreas para poder desarrollar un simple análisis de sangre u orina. A diferencia de las pruebas de detección de otras afecciones como el cáncer de colon, de mama y de próstata, no existe una forma rutinaria de determinar si un paciente tiene un tumor en el páncreas.

El futuro de la medicina para ayudar a las personas con cáncer de páncreas implicará la genética, dijo Banck. Esto implicaría emparejar el tipo particular de tumor de una persona usando información genómica con tratamiento.

«Lo que va a marcar una verdadera diferencia en el futuro es la revolución de la era genómica», dijo.

 

Artículo original aquí

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